MIAMI.- En un intento por reducir el acumulado de casos en las cortes de inmigración de Estados Unidos, la aplicación de medidas de aceleración procesal está vulnerando las garantías constitucionales de miles de solicitantes de asilo.
El recurso sistemático a estas herramientas procesales atenta de forma directa contra una serie de derechos fundamentales protegidos por el marco legal estadounidense
MIAMI.- En un intento por reducir el acumulado de casos en las cortes de inmigración de Estados Unidos, la aplicación de medidas de aceleración procesal está vulnerando las garantías constitucionales de miles de solicitantes de asilo.
De acuerdo con la abogada especialista en derecho migratorio, María Herrera Mellado, el uso recurrente de cierres administrativos, terminaciones de expedientes y pretermisiones prioritarias está sustituyendo la evaluación individualizada por una gestión orientada únicamente al volumen estadístico.
Según la experta, el recurso sistemático a estas herramientas procesales atenta de forma directa contra una serie de derechos fundamentales protegidos por el marco legal legal estadounidense:
Especialistas advierten que estas tácticas no resuelven la saturación del sistema, sino que trasladan la carga operativa al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) a través de solicitudes de reapertura y reajustes.
"La eficiencia administrativa es un objetivo legítimo, pero no puede sustituir las garantías fundamentales del debido proceso", señala Herrera Mellado, al remarcar que un sistema enfocado en ajustar estadísticas termina socavando la confianza en el Estado de Derecho.
El Gobierno de Estados Unidos prepara una partida presupuestaria de millones de dólares para equipar a los agentes de inmigración con unos guantes capaces de dar descargas eléctricas, en medio del rechazo de organizaciones civiles que alertan sobre el recrudecimiento de los métodos en las operaciones migratorias.
El Departamento de Seguridad Nacional anunció el lunes, en un comunicado, que el contrato para adquirir los guantes CTG-5 alcanzaría los 20 millones de dólares y la compra podría completarse a finales de marzo de 2027.
Los guantes tienen electrodos conductores en la palma que, al activarse y tocar directamente la piel de una persona, no funcionan a través de la ropa y emiten pulsos eléctricos para causar dolor. Según el fabricante, fueron diseñados como un recurso de distracción y desescalamiento para las fuerzas del orden y serían destinados a los agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y a oficiales de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO).
La intención del Departamento de Seguridad Nacional es distribuirlos entre los agentes ICE que ya han recibido numerosas críticas en los últimos meses por sus operaciones consideradas "agresivas" durante los operativos de detención cuando algunos migrantes ponen resistencia al arresto.
