MIAMI.- Sean Preston, de 20 años, y Jayden James, de 19, hijos de Britney Spears, han dejado atrás los conflictos familiares del pasado para reescribir junto a la Princesa del Pop un nuevo capítulo en sus vidas. Y en las últimas semanas lo han demostrado pasando tiempo junto a ella.
Sin embargo, trascendió que luego del arresto que Britney protagonizó por conducir bajo los efectos del alcohol, sus hijos fueron un apoyo fundamental para las decisiones que tomaría.
Según la revista People, fueron ellos quienes le mostraron su apoyo para que accediera a la rehabilitación.
"Ella estaba muy alterada y conmocionada después de su arresto. Y está aterrorizada de ir a la cárcel. Le ha llevado semanas darse cuenta de que ir a rehabilitación es la mejor opción. Su equipo ha estado presionando para que reciba tratamiento desde su arresto", dijo la fuente.
"Las personas a su alrededor se preocupan mucho y están constantemente tratando de apoyarla, pero puede ser difícil. Ha habido muchas preocupaciones desde el arresto. Sus hijos fueron una gran parte para que ella fuera a rehabilitación. Han sido claros con ella. Solo quieren que esté saludable", agregó.
Ingreso voluntario
El domingo 12 de abril, Britney Spears ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación. Aunque un representante de la estrella confirmó a la revista Billboard el hecho sin dar detalles del motivo que la llevó a esta acción, TMZ señala que recibirá ayuda por abuso de sustancias.
La decisión de Spears llega poco más de un mes después de que fuera arrestada por conducir bajo los efectos del alcohol, en el condado de Ventura, California.
La noche del 4 de marzo fue fichada por la Oficina del Sheriff del Condado de Ventura y liberada a la mañana siguiente.
Según Los Angeles Times, la acción de la artista está vinculada a este hecho, pues tiene una cita programada con la justicia el 4 de mayo.