martes 3  de  marzo 2026
DE VIAJE

Glorenza celebra su encanto medieval

Tras cinco siglos de altibajos, esta pequeña localidad italiana resurge entre las favoritas de las guías de viajes

MIAMI.-REDACCIÓN  

La localidad de Glorenza tiene menos de 900 habitantes y es la ciudad más pequeña de Italia. Sin embargo, es grande en términos de belleza. Es una joya medieval como casi no hay dos.

Según reporta DPA, durante siglos, los obispos de Coira llevaban la batuta en Val Venosta, tanto en lo religioso como en lo político. En algún momento, los condes de Tirol reclamaron esta región situada entre Merano y el Paso de Resia. Como el obispo no estaba dispuesto a ceder, el conde Meinhard II levantó en poco tiempo, en el año 1291, esta ciudad en las narices del propio obispo.

Aunque sólo estaba compuesta por 30 casas, colocadas en fila en un solo callejón, la Laubengasse, la localidad tenía el derecho de celebrar mercados y gozaba de muchos privilegios. Glorenza se convirtió rápidamente en una ciudad floreciente, sobre todo gracias al comercio de la sal del valle del río Inn, del vino de Valtelina y metales de la Lombardía.

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Paso a paso

En el ayuntamiento de la localidad, la guía turística Christine Wallnöfer explica la gran historia de esta pequeña ciudad. Después, acompaña al grupo de turistas primero por la Laubengasse, pasando delante de casas de la alta burguesía hacia la plaza mayor y luego hacia la iglesia parroquial de San Pancracio, que se alza sobre una elevación al otro lado de las antiguas murallas.

"Las actuales murallas de la ciudad no datan de la época cuando se fundó la ciudad, sino que fueron construidas alrededor del año 1500", relató Wallnöfer.  

Las murallas las mandó a construir el emperador Maximiliano de Austria, quien era también rey de Tirol. En 1499 había sufrido una derrota devastadora ante los suizos en la batalla de Calven, ceca de Glorenza, por lo que quiso convertir Glorenza en una fortaleza fronteriza.

No obstante, tras convertirse en una importante comarca, la localidad fue afectada por las inundaciones del desbordamiento del río Adigio, devastadores incendios urbanos y por la terrible plaga de la peste.

Cinco siglos después, Glorenza celebra la suerte de haber podido conservar su rico conjunto arquitectónico medieval con sus bonitos callejones y espléndidas casas señoriales.

 

A tener en cuenta

Hay servicio de trenes y autobuses desde Rome, Florencia y Milán a Glorenza. La mejor época para viajar son los meses de mayo a septiembre. Las temperaturas máximas entre junio y agosto rara vez supera los 83F.

 

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