viernes 29  de  mayo 2026
MÚSICA

Productor NUP convierte la vulnerabilidad en el centro de su propuesta artística

Hoy el nombre de NUP aparece detrás de canciones y sesiones vinculadas a figuras como Shakira, Ricky Martin, J Balvin, Ryan Castro, Beéle, Nicky Nicole y Reykon

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI.- Hay productores que llegan a la industria por estrategia. Otros, por obsesión. Y están los que simplemente nacen dentro de ella, aunque tarden años en entender que ese era su destino. Alejandro, mejor conocido como NUP, pertenece a esa última categoría: un creativo formado entre bandas sinfónicas, campos cafeteros, tormentas de nieve en New Jersey y estudios donde aprendió observando en silencio a algunos de los arquitectos más importantes de la música latina contemporánea.

Hoy, su nombre aparece detrás de canciones y sesiones vinculadas a figuras como Shakira, Ricky Martin, J Balvin, Ryan Castro, Beéle, Nicky Nicole y Reykon. Pero reducir a NUP a un productor sería simplificar demasiado una figura que entiende la música, la moda y la identidad como una misma conversación artística.

“Para mí el arte es expresión. La música y la moda son expresiones naturales del alma, del cuerpo, del movimiento y del sentir”, dice NUP. “Aunque sean negocios completamente distintos, para mí vienen exactamente del mismo lugar”.

Ascenso

Antes de existir NUP, existía Alejandro: un niño criado entre montañas, sembrados y disciplina artística. Su infancia transcurrió entre una banda sinfónica donde tocó trompeta durante casi una década, clases de karate, natación y largas temporadas en el campo viendo a sus abuelos sembrar café.

Mientras Medellín comenzaba a convertirse en el epicentro del reggaetón latino, Alejandro observaba cómo su círculo cercano empezaba a transformarse en protagonistas de una nueva industria. Su primo se convirtió en Reykon. Su vecino terminó siendo productor musical. Los nombres alrededor suyo comenzaban a mutar hacia figuras como Karol G, Sky Rompiendo y Bull Nene. Medellín estaba cambiando. Y él todavía no encontraba su lugar.

“No tuve que buscar el círculo. La vida me lo entregó”, cuenta. “Yo veía cómo todos empezaban a despegar, pero aún así no hacía nada. Tenía muchísimo miedo de accionar”.

La historia de NUP no comienza realmente en Medellín. Comienza en New Jersey, durante una de las tormentas de nieve más agresivas que recuerda la Costa Este estadounidense.

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Después de renunciar a trabajar con Reykon, decidió viajar solo a Nueva York con la idea de estudiar producción musical. Tenía un plan: trabajar en un restaurante peruano, ahorrar dinero y entrar a una escuela de ingeniería de sonido. Pero nada salió como esperaba. El trabajo nunca apareció. No podía quedarse en casa de su tía. Terminó sobreviviendo entre trabajos temporales, lavando carros en invierno, cargando camiones y durmiendo donde podía.

Durante semanas enteras quedó atrapado por las tormentas de nieve en New Jersey, prácticamente solo, con un computador viejo, dos baterías y electricidad intermitente.

Y ahí, encerrado en medio del invierno, nació NUP. “Ahí aprendí a hacer música”, dice. “Leía libros durante el día, cargaba las baterías y en la noche, cuando se iba la luz, prendía velas y empezaba a hacer música hasta que el computador se apagara”.

La imagen parece salida de una película independiente: un colombiano perdido en New Jersey aprendiendo producción musical en la oscuridad mientras afuera caían tormentas históricas. Pero para él, ese momento sigue siendo el punto exacto donde todo cambió.

“Solo hasta que estuve completamente solo, lejos de todo, entendí que esto era lo mío”.

Transformación

Cuando regresó a Medellín, la ciudad ya operaba bajo otras reglas. Sus amigos ya no eran simplemente amigos: eran empresarios, productores, artistas y ejecutivos de una industria que estaba explotando globalmente. Fue entonces cuando apareció una figura fundamental en su formación: Sky Rompiendo.

Aunque hoy muchos podrían interpretar la relación como una mentoría formal, NUP la describe de otra forma: observación extrema. “Sky me enseñó a hacer música sin saber que me estaba enseñando”, afirma.

Durante años acompañó sesiones, viajes y procesos creativos en ciudades como Miami y Orlando, absorbiendo de cerca dinámicas de productores y compositores internacionales vinculados a hits globales. “Yo era el calladito sentado al lado absorbiendo información”, recuerda. Esa experiencia marcó su carrera hasta que un día Sky le hizo una pregunta definitiva: si quería quedarse como ghost producer o construir su propio camino. NUP eligió hacer su propia carrera, incluso si eso significaba empezar solo.

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Paradójicamente, uno de los mayores privilegios de NUP también se convirtió en uno de sus mayores desafíos: trabajar al lado de algunos de los nombres más importantes de la industria sin necesariamente ocupar el centro de la conversación pública. Gran parte de su trabajo reciente ha ocurrido junto al compositor y productor conocido como Keityn, pieza clave en múltiples proyectos de alto perfil en la música latina.

Pero si la música le permitió entrar a la industria, la moda le permitió entender quién era realmente. A diferencia de la música, donde muchas veces ha tenido que adaptarse al sonido, visión y narrativa de otros artistas, la moda se convirtió en el territorio donde finalmente pudo expresarse sin restricciones.

“Con la ropa he sido más irreverente, más rebelde y más libre”, afirma. “La moda ha sido mucho más mía”. Lejos de presentarse como diseñador o modelo profesional, NUP entiende la ropa como un acto político y emocional. Su propuesta estética desafía constantemente los códigos tradicionales de masculinidad latinoamericana: siluetas sensibles, prendas ambiguas, vulnerabilidad visible y una exploración constante de lo masculino fuera del machismo clásico.

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“Una de las críticas que más hago es que un hombre heterosexual pueda verse femenino sin que eso tenga que ver con fragilidad o debilidad”, explica. “La sensibilidad no tiene nada que ver con falta de fuerza, liderazgo o admiración”.

Para él, esa conversación es mucho más profunda que la ropa.

“Siento que desde ahí es donde más me he podido expresar: cuestionando qué significa ser hombre hoy”.

Y quizás ahí está realmente la clave de NUP: no en la música, ni en la moda, sino en la búsqueda constante de una identidad propia dentro de industrias que históricamente han exigido personajes prefabricados.

Su historia todavía parece estar comenzando. Pero incluso ahora, mientras continúa trabajando detrás de algunos de los nombres más relevantes del pop latino contemporáneo, NUP parece tener claro cuál es el verdadero objetivo.

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