MIAMI. – El estado de Florida alcanzó el nivel máximo de alerta sanitaria por influenza durante la primera semana de enero debido a la irrupción de una cepa de alta virulencia que disparó las hospitalizaciones de forma prematura.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades elevan la emergencia al nivel más alto mientras los hospitales del sur del estado reportan picos de saturación
MIAMI. – El estado de Florida alcanzó el nivel máximo de alerta sanitaria por influenza durante la primera semana de enero debido a la irrupción de una cepa de alta virulencia que disparó las hospitalizaciones de forma prematura.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) otorgaron la clasificación de actividad "Muy Alta" ante el avance de la variante Influenza A (H3N2), que presenta mutaciones genéticas que facilitan su propagación.
Esta situación afecta con especial severidad a los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, donde la demanda de servicios médicos de emergencia supera los registros de temporadas previas.
La actual temporada 2025-2026 destaca por un inicio temprano y una agresividad que pone a prueba la infraestructura hospitalaria del Estado del Sol.
En los condados de Miami-Dade y Broward, instituciones de renombre como Baptist Health South Florida notificaron un incremento sustancial en los ingresos de pacientes con complicaciones respiratorias severas.
Por su parte, en Palm Beach, los médicos del Good Samaritan Hospital advirtieron que este ciclo epidemiológico posee el potencial de ser el más intenso de la última década.
La tendencia no es exclusiva del sur; en la zona de Tampa se contabilizaron más de 230 casos positivos solo en los primeros siete días del año.
Históricamente, Florida es un punto vulnerable para la propagación de virus respiratorios debido a su alta densidad de población de la tercera edad y el flujo constante de turistas internacionales durante el invierno, factores que en esta ocasión aceleraron el pico de contagios antes de lo previsto.
Según los CDC, la cepa Influenza A (H3N2) subclade K experimentó una "deriva antigénica", un proceso de cambio genético que reduce parcialmente la eficacia de la vacuna frente a la infección inicial, aunque el fármaco mantiene su capacidad para evitar cuadros clínicos fatales.
En Florida, la tasa de positividad en los laboratorios clínicos escaló por encima del 32% al arranque de enero.
A nivel federal, el impacto es igualmente alarmante. Al 3 de enero, las estadísticas oficiales registraban:
La velocidad del brote queda en evidencia al observar las hospitalizaciones semanales en Estados Unidos, que pasaron de 7.000 a finales de diciembre a más de 39.000 en la primera semana de enero, lo que representa un salto exponencial en apenas siete días.
Ante la virulencia del patógeno, las autoridades sanitarias de Florida instan a la población a retomar medidas de cuidado estricto.
La vacunación permanece como el pilar fundamental de la defensa pública; los expertos señalan que el biológico reduce el riesgo de muerte en un 70-75% en niños y hasta un 40% en adultos.
Para quienes ya manifiestan síntomas, el uso de antivirales como el oseltamivir (Tamiflu) resulta crucial, especialmente dentro de las primeras 48 horas tras la aparición de la fiebre. Sin embargo, primero consulte a su médico.
El Departamento de Salud de Florida enfatizó la importancia del aislamiento domiciliario y la vigilancia de signos de alarma en menores, tales como la dificultad para respirar o temperaturas superiores a los 40°C (104°F).
Según la autoridad sanitaria, estas señales exigen una intervención médica inmediata para evitar desenlaces fatales en una temporada que ya se perfila como histórica por su impacto.
