Todas las ilusiones de la fanaticada uruguaya de una gran actuación de su selección en el Mundial 2026 cayeron en un profundo pozo de dudas. Ni las dos copas del mundo, ni la fama de la garra charrúa y ni la brillantez de sus jugadores sirvieron de contrapeso para mitigar un horrible cierre de campaña del 2025.
En efecto, la gloriosa celeste fue goleada de manera inmisericorde 5-1 por Estados Unidos la noche del 18 de noviembre pasado en Tampa, Florida.
No era para menos esa reacción. La selección charrúa, llamada así por la nación indígena que vivió en lo que hoy es el territorio de Uruguay, reúne todos los elementos como para aspirar a lo más alto.
Posee tradición. Fue el primer campeón olímpico de fútbol del continente americano y el primer campeón mundial de la historia. Dicen que fue el país que impuso el juego de pases y de avances triangulados en lugar del juego de pelotazos de los europeos en los albores de este deporte.
La celeste participó en 14 mundiales y los ganó dos veces. Se clasificó de manera consecutiva en las cinco últimas ediciones, incluyendo 2026.
El 15 de marzo del 2023, luego de que no pasaran la fase de grupos del Mundial del año anterior y después de que se había completado el ciclo de grandes jugadores como Luis Suárez, Edinson Cavani y Diego Godín, entre otros, la Asociación Uruguaya de Fútbol rompió la tradición de contratar a entrenadores locales e incorporó a un técnico reconocido de manera universal: el argentino Marcelo Bielsa.
La idea era mantener el estilo aguerrido de la selección, pero sumarle destreza técnica, jerarquía, velocidad, juego de conjunto y, en líneas generales, un fútbol moderno del que Bielsa es uno de sus principales propulsores.
Bielsa logró clasificar a la celeste con estilo al Mundial 2026. Por primera vez superó de manera seguida a Brasil y Argentina en las eliminatorias mundialistas sudamericanas. Sacó máximo provechó a la nueva generación encabezada por los estelares Darwin Núñez, Federico Valverde y Rodrigo Bentancur.
Hacía seis partidos que los orientales no conocían la derrota, desde junio pasado, y se les consideraba una fuerza con muchas posibilidades en la próxima copa.
La humillante goleada sufrida contra la escuadra de las barras y las estrellas, que por primera vez le hizo cinco goles a un campeón mundial, con cuatro de ellos en el primer tiempo, obliga a replantearse los pronósticos con respecto a las posibilidades del seleccionado uruguayo.
¿La "cama" para Bielsa?
Por ahora hay que esperar que bajen las aguas. En las redes sociales piden la destitución del técnico argentino, a quien acusan de haberle destruido la identidad a la celeste.
Muchas versiones circulan en el sentido de que los jugadores de la selección no quieren a Bielsa y que le están haciendo lo que le llaman “la camita”; es decir, dejarse ganar para que echen al entrenador.
Lo que se vio en la cancha no fue falta de entusiasmo de los celestes contra Estados Unidos, sin embargo. Incluso pegaron un tiro al travesaño y tuvieron dos clara oportunidades de gol. Ocurrió que el equipo local aprovechó algunos descuidos de la defensiva visitante para dispararse temprano en el marcador y decidir el partido. No hubo dejadez de los charrúas.
“Estamos haciendo esfuerzos de todos lados, creando un grupo humano muy lindo”, comentó el volante del Flamengo de Brasil y baluarte de la celeste, Giorgian de Arrascaeta. “Tenemos muchas cosas para mejorar, como grupo y como equipo, y queda poco tiempo para el Mundial”.
Mientras, un torbellino de incógnitas agobia a los fanáticos celestes: ¿Podrá recuperarse Uruguay de esta goleada? Le queda poco más de medio año para poner la casa en orden. Lo que sí quedó claro es que la aplastante caída en Tampa deja una enorme desconfianza sobre las posibilidades de los charrúas en el Mundial del 2026.