La petrolera estatal mexicana dio marcha atrás en sus planes de enviar un cargamento muy necesario de petróleo crudo al régimen de Cuba tras la caída del dictador venezolano Nicolás Maduro.
La retirada se produce en un momento en que la Administración del presidente estadounidense Donald Trump incrementa la presión sobre el régimen
La petrolera estatal mexicana dio marcha atrás en sus planes de enviar un cargamento muy necesario de petróleo crudo al régimen de Cuba tras la caída del dictador venezolano Nicolás Maduro.
Según detalla Bloomberg, Petróleos Mexicanos (PEMEX), que tenía previsto enviar un cargamento este mes, retiró la carga de su calendario, según documentos a los que tuvo acceso Bloomberg. El cargamento debía embarcarse a mediados de enero y habría llegado a Cuba antes de finales de mes, de acuerdo con el calendario original, reseña el portal web Diario de Cuba.
Aunque no está claro por qué se suspendió el envío, la retirada se produce en un momento en que la Administración del presidente estadounidense Donald Trump incrementa la presión sobre el régimen de La Habana.
"No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Nada! Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde", dijo Trump en una publicación en Truth Social, una semana después de la captura de Maduro por fuerzas de EEUU.
Antes de los comentarios de Trump sobre Cuba, la presidenta Claudia Sheinbaum había dicho que México planeaba continuar suministrando petróleo a su aliado cubano como parte de ayuda humanitaria, en un país afectado por cortes crónicos de energía y escasez de alimentos y combustible.
México comenzó a enviar petróleo a Cuba en 2023, cuando Venezuela redujo los suministros debido a la caída de su producción petrolera. PEMEX envió un promedio de un buque al mes, o el equivalente a 20,000 barriles diarios de petróleo crudo el año pasado, según datos recopilados por Bloomberg.
En un movimiento que confirma la absoluta dependencia del régimen de La Habana hacia sus aliados ideológicos, China ofreció nuevamente oxígeno financiero a la cúpula castrista con el envío de cargamento de 60,000 toneladas de arroz y una partida de 80 millones de dólares destinada a la compra de equipamiento eléctrico.
El anuncio fue formalizado por el embajador chino, Hua Xin, quien se presentó en el Palacio de la Revolución ante Miguel Díaz-Canel para entregar las instrucciones directas de Pekín, reseña el portal oficial del régimen Granma.
Esta inyección de recursos es el resultado de una serie de reuniones de emergencia entre funcionarios de alto nivel, donde la dirigencia cubana tuvo que exponer ante los enviados chinos la gravedad de la crisis electroenergética que el país no ha podido resolver por sus propios medios.
Mientras el dictador Díaz-Canel intenta vender este auxilio como un éxito diplomático, la realidad es que el régimen se aferra a estas dádivas para asegurar la supervivencia del aparato estatal. Además, la colaboración se extiende peligrosamente al ámbito de la "transformación".
FUENTE: Con información Diario de Cuba/ Granma
