¡Ay, Euzenando!, abriste una letrina
Frente a este inaceptable proceder se ha motorizado toda una manada de cómplices y amorales que revestidos del mote de opositores, han salido a insultar y descalificar también, tanto al TSJ como a los que nos parece inadmisible que a cuenta no se sabe de qué, Capriles, Julio Borges y el resto de los bravucones que los apoyan y publicitan nos quieran silenciar u obligar a desconocer el único cuerpo judicial decente con el que contamos para adecentar lo que sin dudas es la columna vertebral de cualquier estado democrático: Su sistema de justicia.