El 81 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha reflejado el cambio geopolítico mundial a partir de la política exterior de Estados Unidos fundada en su seguridad nacional. El presidente Trump 47 expresa que no tiene “ningún interés en permitir que los peligros sigan creciendo”, ratificando con claridad el final de la dictadura de Cuba que determina el fin de sus satélites en Nicaragua, Venezuela y Bolivia.
El presidente Trump afirmó que “no hay mejor ejemplo de un peligro que se permitió crecer a costa del mundo que el principal patrocinador del terrorismo, la República Islámica de Irán”, y agregó que “Estados Unidos no permitirá que ninguna amenaza contra Estados Unidos se afiance en ningún lugar del hemisferio occidental; y, de ser necesario, utilizaremos nuestro incomparable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos… Estamos reafirmando el poder estadounidense, incluyendo el poderío militar cuando sea necesario, en nuestra región y en todo el mundo para crear un futuro más seguro para todos”.
En este contexto expresó que “el régimen cubano también ha pasado décadas coordinándose con radicales de izquierda y redes comunistas aquí en Estados Unidos. Como ha detallado nuestro Departamento de Estado, ha cultivado vínculos con grupos subversivos y radicales como el Partido Comunista de Estados Unidos, Antifa y los Socialistas Demócratas de América. El comunismo jamás llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba….”
El detalle respecto a la dictadura de Cuba a que se refirió Trump en la ONU, es el informe del Departamento de Estado de 20 de julio 2026 titulado “Cuba la capital del comunismo del siglo XXI”, que inicia expresando que “Por casi siete décadas, el régimen cubado ha librado una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos…..”.
Luego de 99 páginas de documentación, historia, casos y pruebas, el informe concluye señalando que: “Desde su ubicación frente a la costa de la Florida, la Cuba moderna desempeña un papel clave en el apoyo a las principales redes terroristas extranjeras. Al mismo tiempo el régimen sigue gestionando una extensa red de inteligencia de campo en los EEUU, con una penetración significativa en instituciones civiles y militares sensibles en territorio estadounidense. El peligro que supone esta penetración de los servicios de inteligencia se ve gravado por las nuevas alianzas de Cuba, ya que las isla acoge en su propio territorio un número cada vez mayor de instalaciones militares, de inteligencia y terroristas extranjeras, lo que supone una amenaza sin precedentes para la seguridad nacional estadounidense…….Hoy sirve como tejido conectivo de una coalición antiestadounidense más amplia, un escenario donde las ambiciones de Moscú, Pekin y Teherán convergen con los movimientos radicales que operan al interior de nuestras propias fronteras”.
El informe “Cuba capital del comunismo del siglo 21” está precedido por la “Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos” publicada en noviembre 2025 que repone la Doctrina Monroe con el Corolario Trump. En este contexto de documentos oficiales y públicos de Estados Unidos, la frase “pero la libertad llegará a Cuba..” expresada por Trump en la 81 Asamblea General de la ONU ratifica la necesidad y decisión estratégica estadounidense -aparentemente postergada- de terminar con la dictadura cubana.
Este siglo ha sido el de la expansión de la dictadura de Cuba que instaló su sistema en Venezuela, con Chávez y Maduro, en Bolivia con Morales y Arce, en Nicaragua con Ortega y Murillo, y en Ecuador con Correa. Solo la captura del Nicolás Maduro el 3 de enero 2026 ha interrumpido este ciclo, porque es la primera derrota sufrida por la dictadura de Cuba que tuvo que retirar sus muertos, heridos y abandonar territorio venezolano. A los 8 días de la captura de Maduro, la dictadura recibió un ultimátum mediante una declaración de Trump 47 que dijo: “El régimen enfrenta una decisión urgente: alcanzar un acuerdo con Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde”.
En estos casi 9 meses desde la captura de Maduro la presión de EEUU sobre la dictadura cubana se ha incrementado, son evidentes las negociaciones para la finalización de la dictadura castrista aunque el régimen lo niegue, es claro que el dictador Maduro tuvo la opción de dejar el poder y escapar con impunidad y la dictadura cubana lo impidió, las expectativas del pueblo cubano por su libertad son crecientes, las especulaciones son múltiples, pero la evidencia es que en la ONU el Presiente Trump 47 acaba de describir y ratificar que la seguridad nacional de Estados Unidos depende del fin de la dictadura cubana.
Todo indica que el régimen castrista aplica su consabida estrategia de “ceder espacio para ganar tiempo”, con la que ha resistido, engañado y/o manipulado a 13 presidentes de Estados Unidos incluido Trump 45; pero los hechos geopolíticos hacen previsible el muy cercano final de la dictadura de Cuba, que traerá consigo el fin de la dictadura de Nicaragua y la aceleración del desmontaje de las dictaduras de Venezuela (en curso bajo tutela estadounidense y resistencia castrochavista) y de Bolivia (intacta como narcoestado plurinacional).
*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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